Griet entra a ocupar un lugar más entre la servidumbre de la
familia del pintor Johannes Vermeer, sin saber que va a vivir una experiencia
imborrable. Vermeer, es el maestro de la luz, y encuentra a una interprete para
sus cuadros a vender ya que su familia, sobresalía por vender los cuadros y
tener dinero.
En Griet encuentra algo muy especial, la cual le ayuda a
combinar sus pinturas siendo la única en entrar y tocar sus cosas, la esposa le
tiene celos porque se da cuenta que Vermeer le toma mucha importancia, sin
saber que el simplemente los unía la pintura, le encargan un cuadro por uno de
los amigos de la familia el cual trata de aprovecharse de Griet pero no lo
logra.
Vermeer comienza a pintar a Griet, pero al finalizar se da
cuenta que le hace falta una luz algo especial, y en un día que sale su esposa,
mamá le da unos aretes de perla, pero al momento de dárselos la hija que no le
agrada Griet, se da cuenta. Griet no cuenta con la perforación de su oído así que
se lo hace y el pintor termina el cuadro. Al regreso su esposa furiosa le
reclama el porque a ella no la pinta y a una servidumbre si, el le dice que
ella no entiende, y ella trata de deshacer el cuadro pero no lo logra, corre a
Griet de la casa. Luego a ella estando en su casa le llega un obsequio que le
lleva otra de las servidumbres que trabajaban ahí, a abrirlos se da cuenta que
son los aretes de perla, el cuadro finalmente se vende.
Vermeer le gustaba pintar con la luz haciendo combinación de
colores, "la joven con el arete de perla" es una de las conocidas, el
se basaba por las cosas reales que encontraba especiales.
Pintaba en cuartos, con poca luz, utilizaba colores oscuros
en las pinturas.
Muchas veces en su pintura el las mostraba un tanto vulgar y
eso hacía que la gente se escandalizara
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